INFORMACIÓN, ORIENTACIÓN Y PRESTACIONES EN MATERIA DE REGULACIÓN DE FERTILIDAD

Señor Presidente, quisiera llamar especialmente la atención respecto del inciso que nos ocupa, por cuanto la situación destacada por quien me antecedió en el uso de la palabra es exactamente la contraria a lo que se establece, habiendo sido aprobada la norma -dicho sea de paso- por la unanimidad de la Comisión de Constitución.

Invito al Honorable señor Girardi y a los demás señores Senadores a leerlo. Dispone que “En todo caso, no se considerarán anticonceptivos, ni serán parte de la política pública en materia de regulación de la fertilidad, aquellos métodos cuyo objetivo o efecto directo sea provocar un aborto”.

Ello justamente despeja cualquier duda acerca del dispositivo intrauterino, porque la mujer que lo utiliza no lo hace para provocarse un aborto, sino para impedir un embarazo, de modo que la idea es exactamente la contraria de lo sostenido por quien me precedió en el uso de la palabra. Es algo que, conforme a la norma, se preserva y regula en la ley, por si el día de mañana alguien afirmara que no es posible utilizar ese método.

Insisto en que se lea bien la disposición, porque persigue exactamente el objetivo contrario al que se ha señalado. Y resulta importante tener en cuenta que precisamente la incorporamos para evitar que el día de mañana se pudiera plantear que no es posible recurrir al sistema a que he hecho referencia.

He dicho.

La señora ALVEAR.- Seré muy breve, señor Presidente.

En primer lugar, debo decir que es evidente que la “píldora del día después” no es abortiva.

Los cinco miembros de la Comisión de Constitución, quienes representan a distintas bancadas, presentamos y aprobamos por unanimidad la indicación que nos ocupa precisamente para precaver el hecho de que por la vía jurisprudencial -en el caso de que esto se lleve a tribunales- se cuestionen métodos anticonceptivos, salvo que -según señala con mucha claridad la norma- tengan como objetivo o efecto directo provocar un aborto.

Si el día de mañana un abogado, como se ha expresado aquí, interpusiera un recurso en contra del dispositivo intrauterino, no conseguiría su meta, porque -lo reitero- la “te” de cobre no tiene por finalidad provocar el aborto, sino prevenir el embarazo. Este principio es el que busca justamente reafirmar la disposición.

Por último, resalto que en la Comisión también tuvimos presente que esta misma discusión se dio en Argentina.

¡No podrán decir que el Congreso trasandino es muy conservador…!

Para zanjar el debate, los invito a leer la ley argentina Nº 25.673, de 30 de octubre de 2002, sobre salud sexual y procreación responsable, que legisló en la misma dirección que plantea la indicación que la unanimidad de los Senadores de la Comisión de Constitución presentamos: impedir, ante eventuales recursos, que se echen abajo políticas de salud y de prevención del embarazo que tienen larga data en nuestro país.

La señora ALVEAR.- Señor Presidente, solo deseo precisar qué se está votando.

En el artículo 5°, la Comisión de Constitución únicamente introdujo una pequeña modificación, consistente en agregar, al final, la frase: “sin perjuicio de lo dispuesto en el artículo 198 del Código Procesal Penal”, con el objeto de hacer aplicables las normas procesales respectivas. No se cambió para nada el texto aprobado por la Comisión de Salud, que la de Constitución acogió por unanimidad, con la enmienda recién indicada.

Sesión 76: 16-12-09

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