LA HORA DE LA UNIDAD

Artículo de opinión de la Senadora Soledad Alvear, publicado en diario La Tercera a días del fallo de La Haya.

EN POCOS días más conoceremos la sentencia que emitirá la Corte Internacional de Justicia (CIJ) en el caso Perú versus Chile, momento que como país deberemos enfrentar con mucha templanza y unidad.

Chile ha sostenido fundadamente que se trata de un asunto resuelto hace décadas por acuerdos internacionales vigentes, en los que también es parte Ecuador, mediante los cuales se estableció que el límite marítimo entre los estados contratantes es el paralelo del punto en que llega al mar la frontera terrestre de los estados respectivos. En el caso de Chile y Perú, tal como lo señalan los actos y actas de 1968 y 1969, dicho paralelo es el que pasa por el Hito N° 1. Estos acuerdos que establecieron el límite marítimo, a su vez, han sido observados por largas décadas en la práctica chileno-peruana y han sido reconocidos por la comunidad internacional. Sólo a partir del 2000 Perú comenzó a afirmar sostenidamente a través del tiempo que no existía un límite marítimo con Chile y el 2008 presentó su demanda ante la corte, solicitando que ella trace el límite por la línea media equidistante.

Por lo tanto, el primer asunto que deberá resolver la CIJ en su sentencia del próximo lunes 27 de enero es si existen o no acuerdos internacionales que definieron el límite marítimo entre nuestros dos países y, en caso de que afirme su existencia, determinar el alcance de dichos acuerdos. Sólo en el evento de que la corte determine que no han existido acuerdos internacionales o éstos no han tenido el sentido y alcance que nuestro país ha expuesto en su defensa, podría la sentencia de la corte contener aspectos distintos a lo planteado por Chile.

Una vez emitido el fallo, este es inapelable y de cumplimiento obligatorio. Ninguna de las partes puede negarse a acatar la sentencia. En efecto, tanto Chile como Perú son miembros de la ONU, y como tal, partes del Estatuto de la Corte Internacional de Justicia. A su vez, ambos países son partes del Pacto de Bogotá, habiendo de esta forma reconocido jurisdicción a la corte en los términos contemplados en dicho tratados, estando obligados internacionalmente a cumplir lo decidido por la corte.

La etapa siguiente que deberán enfrentar nuestros dos países es la de la implementación de la sentencia, que debe ser un proceso recíproco, conducido de buena fe y  que en ningún caso será automático, ya que podrá requerir de la preparación de cartografías, medición de puntos y posible modificación de la normativa interna de cada Estado, dependiendo del resultado del fallo.

En conjunto con el proceso de implementación de buena fe de la sentencia, creemos que Perú debe asumir un compromiso internacional declarando oficialmente que una vez resuelto este asunto, no existe materia alguna de delimitación de espacios geográficos pendiente entre nuestros dos países. A partir de este compromiso podremos alcanzar un punto de inflexión en nuestra relación bilateral para avanzar con renovada intensidad en una agenda de cooperación e integración.

El lunes 27, Chile debe hablar con una sola voz. Es la hora de la unidad.

Soledad Alvear
Senadora de la Democracia Cristiana

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